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“Me gusta hacer teatro, crear atmósferas y transformar muebles. De ahí viene mi nombre, La Onirica.”

Hoy viajamos hasta Sant Cugat del Vallès en Barcelona para conocer a Mar Ceferino, emprendedora y propietaria del espacio La Onirica.

Koalaboox: En primer lugar agradecerte que nos dedicaras tu tiempo para dejarnos fotografiar el espacio La Onirica. En las fotografías queda bien claro que el diseño de interiores y la restauración de mobiliario te acompañan desde hace tiempo. ¿Nos puedes explicar sobre los inicios?

Mar Ceferino: Yo hice Bellas Artes y me especialicé en restauración de pintura antigua. Saliendo de la carrera hice un curso de adaptación pedagógica y empecé a dar clases de plástica. Vi que no era lo mío. A continuación entré a trabajar en el Museo Picasso montando exposiciones y restaurar pintura, era muy lento, y yo soy muy dinámica y nerviosa. Así que finalmente aterricé aquí, a mí siempre me había gustado el interiorismo. Empecé a restaurar un baúl, una caseta… Pasé a un local más grande… Después a otro… ¡Hasta que llegué aquí!

A mí no me gusta tanto la restauración de pintura, he visto que lo que me gusta es trabajar sobre el mueble, aplicando los conocimientos de pintura, y mi sensibilidad con los colores.

 

 

KB: ¿Consideras que estás viviendo tu sueño emprendedor?

M.C: ¡Sí! Yo empecé en un lugar muy pequeñito, di el paso hacia una tienda un poco más grande. Mi sueño era este, crear espacios, no solo restaurar como un taller, sino tener un espacio más abocado al interiorismo donde poder crear atmósferas. En este espacio donde estoy ahora sí lo puedo hacer.

¡Creo que he tocado techo profesionalmente! Apenas hace dos meses que me he instalado en este nuevo local. Creo que aquí no me faltará espacio; 120 m2 es suficiente. Aquí me puedo montar mi taller y tener el resto del espacio para crear atmósferas.

 

 

Yo nunca he querido dedicarme al interiorismo de casas. Me gusta el mundo de la restauración, ir a comprar, a Francia, a París… Volver con el producto, restaurarlo y venderlo. Me gusta mucho estar de cara al público y el entorno el que estoy ubicada es perfecto.

Estoy en Mercantic de Sant Cugat. Un entorno donde se juntan una serie de características que funcionan para mi proyecto. Es un lugar muy especial, ¡es único! ¡Muy alternativo! Hay oferta de comerciantes, conciertos, hostelería, flores… Encuentras gente muy pintoresca. Me gusta mucho estar aquí. Me gusta el teatro que tengo yo, que forma parte del teatro Mercantic.

Aquí tienes un horario muy libre. Los fines de semana son los días fuertes, y el resto de días te puedes organizar como quieras. Yo soy de mentalidad emprendedora. Soy muy “mandona” y ¡me gusta mandar! No me gusta estar cerrada con un horario poco flexible. Me gusta ser libre y ponerme mis horarios, aunque luego trabaje más que nadie… pero tengo que tener la sensación de que yo lo decido.

Cuando llegué, hace unos 10 años, Mercantic era mucho más decadente. Empecé haciendo mueble pintado, fui una de las primeras en introducir este producto aquí. Después monté una escuela, pero me terminó quemando y continué haciendo restauración.

Ahora ha cambiado el enfoque, ha habido una evolución. Antes venían más comerciantes, el público era más del sector. Ahora está muy de moda y llegan blogueros a hacerse fotos, familias, más público general. Ha cambiado mucho el tipo de público y la oferta se ha ido adaptando. Hay mucho oficio, muy artesano: un herrero, unas chicas que hacen vitrales… Comerciantes que yo creo que son únicos.

 

 

 

KB: ¿Cuáles son tus expectativas de futuro? ¿Hacia donde quieres conducir tu proyecto?

M.C.: Yo ahora estoy apenas iniciando el proyecto La Onirica en este nuevo espacio. Hace 2 meses que he abierto y estoy un poco nerviosa… Ahora estoy en un momento de invertir. Todo lo que gano lo reinvierto. Quiero llegar al punto de ver cómo da sus frutos. Creo mucho en mí, sé que nunca me faltará trabajo y estoy apostando fuerte por mi proyecto. Además de esto, para que funcione, se deben dar otros factores, como estar en el lugar adecuado, que haya un momento social propicio… Si se me junta todo esto, yo estaré encantada.

 

KB: ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

M.C.: A mí me gusta hacer teatro, crear atmósferas y transformar muebles. Por eso mi nombre, La Onirica, adjetivo relacionado con el mundo de los sueños, de la imaginación… Es mi apuesta en estado más puro. He marcado un estilo. La gente que viene a mí ya lo conoce. Pintura original, algo decadente, muy rústico. Estoy apostado por ello.

La restauración por encargo no me gustaba tanto, y ahora estoy volviendo a hacerlo porque es una fuente de ingresos que me iba muy bien. Me gusta transformar piezas de acuerdo con mi estilo. Pero lo que más me gusta del mundo es ir a comprar, coger la “furgo” e ir a la aventura. Voy mucho en Francia, donde encuentro las piezas necesarias para crear mi estilo. ¡Me gusta más la compra que vender!

 

 

KB: ¿Te has planteado hacer un paso hacia el entorno digital?

M.C.: Yo soy muy analógica, una no puede ser artista, artesana y dominar el mundo digital. No tengo página web. Yo trabajo mucho con Instagram, es gratuito y muy dinámico, me gusta mucho. Además se vende. A mí me funciona. Mi perfil es @la_onirica .

 

KB: ¿Cuáles son los principales dolores de cabeza que te da tu proyecto? Cómo se podría mejorar?

M.C.: Los números. A mí me gusta más comprar que vender. Ir a Francia con la “furgo”, la autopista, el hotel, encontrarme con los comerciantes con los que ya nos conocemos, ir a las ferias, encontrar un montón de piezas de mi estilo… Y volver con la “furgo” cargada.

 

KB: ¿Les coges cariño a los muebles? ¿Te da pena desprenderte de ellos cuando los vendes?

M.C.: ¡2 semanas! Los llevo aquí, los contextualizo, los pongo, creo el espacio, y me encanta… Pero a las dos semanas ya los quiero vender para volver a comprar piezas nuevas. Lo que más me gusta del mundo es ir a comprar, y luego la venta te gusta porque tienen que salir los números, evidentemente.

No tengo mucho apego a las cosas, soy libre, no me aferro ni a las casas donde vivo, ni a los objetos, ni en las tiendas.

 

KB: ¿Has necesitado alguna ayuda económica/financiación para llevar a cabo tu emprendimiento?

M.C.: Sí, claro. Tenía la tienda pequeña y me iba muy bien, me daba un buen sueldo y podría haber continuado allí perfectamente. Pero soy así, ¡necesito caña! Busco motivación, retos y si no tengo problemas, me los busco… ¡Jajaja! Así que aquí estoy, en este nuevo espacio que es mi nuevo reto.

 

KB: ¿Alguna anécdota a destacar?

M.C.: Siempre que compro digo que lo llevaré a casa, pero esto no ocurre nunca. “En casa de herrero, cuchillo de palo”… ¡No tengo ni sillas!

 

KB: Para finalizar, ¿podrías nombrarnos algún aprendizaje/consejo que hayas adquirido a lo largo de tu carrera profesional?

M.C.: Yo siempre les digo a mis hijas que uno debe hacer lo que le gusta. No hay mejor calidad de vida que dedicarse a lo que a uno le gusta. Aconsejaría tener una buena base. Puedes llegar de nuevo a un sector, pero hay que tener una buena base. Yo, por ejemplo, ¿Por qué soy tan buena con los acabados? Porque he hecho restauración de pintura antigua y los colores lo tengo innato conmigo. Yo hice restauración de pintura y he acabado con la restauración de muebles e interiorismo. Luego la vida te lleva a donde te tenga que llevar. Uno tiene que hacer lo que le gusta pero con una buena preparación.

 

KB: ¡¡Muchas gracias por compartir con nosotros tu experiencia!!

 

Crédito fotos: Koalaboox & La Onirica